Notas de un Historiador del Arte

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martes, 19 de enero de 2010

DECLARACIÓN DE BAEZA: ASOCIACIONES E INDUSTRIAS CULTURALES

Este documento es producto de las reflexiones y propuestas elaboradas en el marco de las Jornadas sobre Patrimonio Histórico: Asociaciones e Industrias Culturales, celebradas en Baeza del 26 al 28 de Noviembre de 2009, organizadas por el Seminario Permanente de Patrimonio Histórico de la Universidad Internacional de Andalucía. No obstante, se trata de un documento abierto a nuevas adhesiones y que esperamos sea la base de nuevas formas de colaboración, participación e intervención en el patrimonio histórico y cultural.

Los abajo firmantes

Partiendo de la necesidad de estrechar el vínculo entre el Patrimonio y la Sociedad como base para una mayor concienciación sobre la necesidad de preservación de los bienes y espacios culturales;

Entendiendo que el desarrollo de actividades participativas en torno al patrimonio histórico, respetuosas con las necesidades de protección y conservación, permiten a los ciudadanos el disfrute de los bienes patrimoniales, su conocimiento y valoración;

Considerando, que la LEY 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, no reserva ningún papel a la ciudadanía organizada, más allá de su posible condición de particular afectado en sus derechos por la catalogación de algún Bien de Interés Cultural, o la colaboración ciudadana establecida en el artículo cinco y materializada en la obligación de comunicar a la Administración competente las acciones o circunstancias que supongan peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Histórico Andaluz;

Valorando como el principal activo de la Asociaciones, su capacidad de generación de debate y de movilización, creando conciencia social sobre la necesidad de proteger y defender el patrimonio; pidiendo a la administración o administraciones su intervención en el ámbito de sus competencias legalmente establecidas; y por último, informando cuando sea necesario a los medios de comunicación de las amenazas a las que se enfrentan determinados bienes integrantes del Patrimonio Histórico Andaluz, colaborando incluso en descubrir a los responsables por acción u omisión de dicha amenaza;

Rechazando la consideración del Patrimonio como un freno y un lastre para el desarrollo y el crecimiento de los territorios;

Destacando que la existencia de determinados bienes no crea por sí mismo sentido cultural para el territorio, puesto que la presencia de bienes patrimoniales que no generan dinamismo, participación ni conocimiento ciudadanos, suponen el mantenimiento de patrimonio muerto y en consecuencia en peligro;

Habiendo constatado que la consideración del patrimonio como bien compartido, supone que todos los ciudadanos, como integrantes de asociaciones vinculadas al patrimonio o como profesionales de su gestión y difusión, pueden aportar y sumar esfuerzos para lograr una mayor concienciación de administraciones y agentes sociales en torno a la adecuada gestión del patrimonio;

Presentamos la Declaración de Baeza con la pretensión de incitar a la reflexión a los agentes culturales de los tres sectores (público, privado y tercer sector) y a los ciudadanos interesados. Creemos que puede ser la base de acciones que incorporen a su proceso de gestión a otros grupos del territorio, tejiéndose redes que tengan incidencia en los modelos culturales de Andalucía, revirtiendo todo ello en la consecución de una ciudadanía más identificada con su patrimonio, más conocedora del mismo y más consciente de la necesidad de su protección.

Para todo ello, proponemos y señalamos:

  1. Que el patrimonio es un bien social y por tanto la protección del mismo compete a toda la ciudadanía, la cual debe participar en la planificación integral del mismo, a través de estructuras formales organizadas para tal efecto;

  1. La consideración del Patrimonio como un recurso para el desarrollo territorial, siendo de hecho un importante activo para la instauración de un nuevo modelo de crecimiento sostenible basado en la cultura, en la creatividad y en la participación y relación no destructiva de los ciudadanos con su entorno;

  1. Que en relación con la defensa y protección del Patrimonio, la labor que pueden hacer los ciudadanos es mucho mayor que la reconocida por la legislación y la práctica de la gestión patrimonial, tras haber comprobado que las experiencias y la casuística desarrollada en Andalucía en esta materia es rica y variada. Asimismo sería conveniente la definición de nuevas figuras como el paisaje cultural, reconocidas en ámbitos internacionales, que evitaran actuaciones no deseadas;

  1. Dotar de mayor relevancia y oportunidades al sector privado, asociativo y empresarial, en la gestión del patrimonio, haciéndolo participe en el diseño de la políticas patrimoniales y en la toma de decisiones sobre su desarrollo, incluyendo al mismo en las comisiones y consejos sectoriales de carácter patrimonial;
  2. Poner en el centro de los proyectos culturales a los ciudadanos, destacando que el patrimonio y sus usos deben tener como uno de sus principales objetivos la mejora de la calidad de vida a través de la praxis cultural compartida;

  1. Que los espacios patrimoniales deben ser espacios creativos que activen y hagan visibles los procesos sociales, de manera que constituyan para los visitantes una experiencia de calidad y para los vecinos supongan un espacio cotidiano generador de identidad y de emprendimiento personal y empresarial;

  1. Que al medir la calidad del patrimonio y su gestión, se tenga en cuenta, además del nivel de conservación o lo que supone para el estudio académico, su aportación para la creatividad, el intercambio, la comunicación, la solidaridad, la expresión y la creación; en definitiva, que se valore la participación activa y no de mero visitante;

  1. Que el patrimonio debe constituirse en uno de los ejes principales de la educación, tanto reglada como no reglada, que abarque la totalidad del desarrollo vital del ciudadano;

  1. Explorar nuevas vías de comunicación y conocimiento del patrimonio, apoyándose en programas específicos de concienciación, vinculándolos al ocio activo y participativo acorde con la pretensión de desarrollar modelos de formación continua de la ciudadanía;

  1. El legítimo uso turístico del patrimonio, como campo con múltiples posibilidades de expansión, a través de propuestas creativas que no supongan necesariamente repetir lo esperado o teóricamente demandado, pues la sociedad actual es dinámica y activa pero demanda otras vías de acercamiento al patrimonio compatibles con sus inquietudes e intereses;

  1. La consideración de los presupuestos dedicados a cultura como una inversión generadora de beneficios sociales, económicos, culturales y educativos;

Nos comprometemos:

  1. Como Asociaciones de Defensa, Protección y Dinamización del Patrimonio, para garantizar la mayor eficacia de nuestras acciones, el impacto de las campañas y el éxito de los objetivos perseguidos, a trabajar para el establecimiento de redes de colaboración entre todas las entidades de esta naturaleza que operan en el territorio andaluz, permitiendo así el intercambio de experiencias, el análisis de casos de éxito, y sobre todo la colaboración a través de la movilización de la base asociativa y su red de contactos;

  1. Como Asociaciones y empresas, a esforzarnos en alcanzar alianzas estratégicas con todos aquellos sectores y colectivos que puedan estar interesados en la conservación del patrimonio, por la riqueza, recursos e identidad que la existencia de este y sus usos pueda aportar al territorio, y por las oportunidades que deben poder ver en la configuración de un territorio vivo culturalmente;

  1. En nuestros proyectos educativo-patrimoniales, a favorecer el contacto con el patrimonio como algo dinámico, que permita poner en relación lo observado y aprendido con otros conocimientos y experiencias, haciendo todo ello compatible con la protección y conservación de los bienes y espacios patrimoniales;

  1. Al divulgar el patrimonio a través del turismo, a asumir como empresas nuestro papel de mediadoras, y volcar los mayores esfuerzos en la labor de acompañamiento en el acontecimiento vivencial que debe ser la visita y el conocimiento del legado histórico;

  1. En el ámbito de nuestras responsabilidades, a trabajar en la búsqueda de la calidad, con proyectos innovadores y creativos, esforzándonos en la formación continua, generadora de mayor capacitación y profesionalización; así como en la redacción de los reglamentes correspondientes;

Y finalmente demandamos

Para lograr todo lo anterior, un cambio de enfoque a los responsables de la gestión de espacios patrimoniales, para que sean capaces de abrirse a nuevas propuestas y formas de participación que podamos hacerles desde el sector privado y asociativo, de manera que el indiscutible respeto al espacio no anule las posibilidades de interacción y de diálogo transversal con el mismo por parte de los ciudadanos.

Baeza (Jaén), el 28 de noviembre de 2009

ASOCIACIONES Y EMPRESAS FIRMANTES

  1. Asociación Aguivo (Asociación de Guías Voluntarios de Jaén y Provincia), representada por su presidente, Andrés Rodríguez García. (Jaén).
  2. Asociación Amigos de los Íberos, representada por su presidenta, Pilar Palazón Palazón (Jaén).
  3. Asociación Aula Gerión, representada por su presidenta, Ana Gómez Díaz-Franzón. Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
  4. Asociación Cilniana para la Defensa del Patrimonio de la Costa del Sol Occidental, representada por su presidenta, Catalina Urbaneja Ortíz. Marbella (Málaga).
  5. Asociación Plaza Vieja. Úbeda (Jaén), representada por Cecilia Antonelli Gascón.
  6. Asociación Dip-Arte. Asociación para la Difusión del Patrimonio y el Arte. (Granada).
  7. Asociación Málaga Monumental. Defensa y Protección del Patrimonio, representada por Salvador García Aranda (Málaga).
  8. Asociación Oxímoron, representada por su presidente, Rafael Burgos Lucena (Granada).
  9. Asociación Puente del Rey de Alhaurín de la Torre, representada por su presidente, José Manuel de Molina Bautista. (Málaga).
  10. Estudio Puerta de Tannhauser, S.L., representada por José Lucas Chaves Maza (Sevilla).
  11. Hespérides Gestión Cultural, representada por María Cristina Uyá Martín de Castro (Cádiz).
  12. Espiral, Animación de Patrimonio S.L., representada por María Isabel Rodríguez Achútegui (Sevilla).
  13. Centro de Innovación Educativa Huerto Alegre, representada por Mª Luz Díaz Guerrero (Granada).
  14. GECA (Asociación de Gestores Culturales de Andalucía), representada por su presidente, Rafael Morales Astola.

CIUDADANOS FIRMANTES

  1. Aguado Padial, Cristina.
  2. Aguilera Amaro, Aida.
  3. Cambil Hernández, María Encarnación
  4. Campos Abejón, Paula.
  5. Campos Melero, Rafael.
  6. Carballo Barazal, Jaime.
  7. Castillo Contreras, Sonia.
  8. Chaparro Cabezas, Juan Pedro.
  9. Cortés García, Manuel.
  10. Cruz Rodríguez, Alcázar
  11. Cruz Ruiz, Francisco.
  12. Cuesta Urbano, Antonio.
  13. Curiel Palomares, Fernando.
  14. Díaz Cid, Rafael.
  15. García Jiménez, Wenceslao.
  16. García Ortiz, Nieves.
  17. García Sánchez, María Isabel.
  18. Garrido Curiel, Filomena.
  19. González Cruz, Álvaro Andrés.
  20. Gónzalez Quesada, Ángela.
  21. González Mota, José Luís.
  22. Guasch Marí, Yolanda.
  23. Gutierrez Carrillo, María Lourdes.
  24. Hernández Ríos, María Luisa
  25. Herrera Barragán, María.
  26. Iglesias Precioso, Martín
  27. Lendínez López, Isabel
  28. Lombardo Montero, Irene
  29. López Guzmán, Rafael
  30. López Obregón, Ana Cabrera.
  31. Lorite Cruz, Pablo Jesús.
  32. Machuca Murga, Salud.
  33. Marañón Lizana, Elena
  34. Márquez Real, Manuel Jesús.
  35. Martín Contreras, José Carlos.
  36. Martínez Pérez, Alejandro.
  37. Martínez Sanblás, Felita.
  38. Molina Reyes, Blas.
  39. Moral Jimeno, María F.
  40. Orta Lozano, Beatriz.
  41. Ortega Ruiz, Antonio.
  42. Parrilla Sánchez, Juan.
  43. Pérez Córdoba, Gloria.
  44. Puche Almonacid, Carmen.
  45. Quesada Alcántara, María Isabel
  46. Quiles Perea, José Antonio
  47. Rodrígez Achútegi, Maribel
  48. Serna Conejero, María Antonia.
  49. Sevilla Ramos, Dolores.
  50. Valderrama Salas, Franciso José.
  51. Villafranca Jiménez, Rafael.
  52. Zardoya Loureda, María Victoria

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL CRUCIFICADO EN LA ESCULTURA PROCESIONAL UBETENSE
Tradición iconográfica y artística según hechos históricos y evangélicos

¿Por qué Jesús fue condenado a la crucifixión?. Si solo hubiese sido justificable para sus correligionarios, como blasfemo debió sufrir el suplicio específicamente judío de la lapidación, el que padeció san Esteban o san Pablo, que como ciudadano romano, había sido condenado a decapitación. Pero Jesús, al no ser ni una cosa ni otra se le infligió el suplicio que le correspondía a los esclavos fugitivos o en rebelión: la Crucifixión. Un suplicio espantoso esencialmente romano, pero de origen persa. Este habría sido inventado para que el condenado no ensuciara la tierra, consagrada a Ormuz, y por ello, sacrosanta.

A la hora de analizar la descripción iconográfica de cristos crucificados, ya se trate de su figura humana o divina, los artistas han venido tomando tradicionalmente distintas fuentes, desde literarias, hasta canónicas o apócrifas, donde se muestra la crucifixión tal y como la historia o la leyenda piadosa la ha trasmitido o como la iconografía religiosa la ha fijado en sus representaciones a lo largo de los siglos.

La crucifixión es el hecho histórico mejor probado en la vida de Jesús. Según los historiadores que se apoyan en el texto de Tácito (Anales, XV), hasta sería el único acontecimiento probado: «Nada en los relatos evangélicos tiene consistencia de hecho, salvo la crucifixión por sentencia de Poncio Pilato en virtud de una causa de agitación mesiánica» . No obstante, este es el hecho fundamental que constituye la base del cristianismo.


Fíg. 1. Cristo de la Noche Oscura. Úbeda

Las representaciones antropomórficas del crucificado son extraídas fundamentalmente de la tradición histórica y artística de la estética cristiana, por esa razón se fundamenta en los rasgos étnicos semíticos de Cristo y expresan el sufrimiento humano y su trascendencia divina de la muerte en la cruz; una descripción que viene fundamentada, en algunos casos, por los relatos evangélicos.

En las próximas líneas vamos a tratar de aproximarnos a las distintas fuentes donde los artistas han extraído tradicionalmente iconografías, de manera que podamos recomponer la muerte de Cristo en la cruz.

Aparte de la tradición artística en la representación del crucificado, en los evangelios también se describe de forma detallada la crucifixión, aunque no aporta abundantes detalles iconográficos, si proporciona datos narrativos de los hechos. Estos, junto a los iconográficos y científicos darán ciertas claves para abordar el tema de los crucificados y su muerte en la misma.

La crucifixión es relatada por los cuatro evangelios canónicos (Mt 27, 32-56; Mc 15, 21-41; Lc 23, 26-49; Jn 19, 16-37): «Llegada la, hora s
exta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. Y a la hora de nona gritó Jesús con voz fuerte: “Eloí, Eloí, lama sabachtani?” que quiere decir: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15, 33-35) y «Jesús, dando una voz fuerte expiró» (Mc 15, 37-39). Las últimas palabras de Cristo nos la relata el evangelista Lucas: Jesús, dando una gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo su espíritu; y diciendo esto espiró (Lc 23, 46-47); Cuando hubo gustado vinagre, dijo Jesús: Todo está consumado, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu (Jn 19, 30-31).


Fig.2. Cristo de la Noche Oscura. Francisco Palma Burgos

En la Semana Santa ubetense encontramos tres crucificados con características totalmente diferentes, dos de ellos muertos: Cristo de la Noche Oscura (Fig. 2), que muestra el hecho consumado de la crucifixión; el de la Buena Muerte (Fig. 3), en el que encontramos a Cristo con una apariencia tranquila, sin estridencias y muy diferente al anterior, que presenta la muerte en su lado más oscuro y desgarrante.


Fíg. 3. Cristo de la Buena Muerte. Escuela Valenciana (Años 40)

El otro crucificado, que se muestra vivo aún, es el Cristo de la Expiración (Fig. 4 ), que representa el último momento de vida de Jesús. Sobre estos tres tipos vamos a ir apoyándonos para ir viendo los acontecimientos de su muerte.


Fíg. 4. Cristo de la Expiración. Juan Luís Vasallo Parodi (1942)

Vamos primero, a relatar de forma general como se realizaba la pena de muerte de la crucifixión en época romana. El condenado era obligado a tenderse de espaldas sobre el patibulum — travesaño de madera que había llevado sobre sus espaldas — donde se clavaría con dos gruesos clavos a las muñecas o en el extremo de ambos antebrazos, entre los huesos cubito y radio para luego ser izado en el patibulum y sujetado sobre el stipes que estaba ya puesto. Los pies eran también clavados al stipes, que a veces poseía un saliente clavado a una altura en la que el reo pudiese sentarse, sedile, para prolongar el tormento. Este elemento es erróneamente puesto por la tradición artística en los pies, sin embargo, en ninguna de las representaciones ubetenses anteriormente citadas encontramos la presencia de este elemento.


Fíg. 5. Esquema de los elementos de la cruz

También pensamos interesante analizar las características del crucificado de la Sábana Santa de Turín, ya que iconográficamente contiene algunas evidencias muy certeras que han quedado en la tradición artística.
Fíg. 6. Amortajamiento de Cristo


Fíg. 7. Negativo de la Sábana Santa de Turín


Empezaremos dando una explicación de cómo Cristo pudo morir por asfixia. Cristo al estar colgado de las muñecas se vio sometido a una gran tensión sobre los músculos pectorales y abdominales de manera que la respiración se realizaba con el diafragma de forma entrecortada y dificultosa (Fíg. 7). Esta respiración defectuosa acarrearía una falta de oxígeno que termina por provocar la muerte por asfixia.

Sin embargo, cuando el crucificado no podía respira
r, se apoyaba en uno de los dos instrumentos — suppedaneum o sedile — de forma que la asfixia se mitigaba al relajar los músculos del tronco y permitía que la sangre subiera a la parte superior del cuerpo. Lo malo es que provocaba tal dolor en el perineo — o en los pies — que obligaba a levantarse continuamente, poniendo de nuevo en marcha el proceso de asfixia o de infarto. Dicha alternancia concluía cuando el crucificado no tenía fuerzas para elevarse por lo que, perdiendo el conocimiento, moría de asfixia. Para facilitar la respiración tuvo que adoptar dos posiciones fundamentales en la cruz: una de desplome — Cristo de la Noche Oscura —, donde pendía solo de los clavos; y otra de erección — Cristo de la Expiración — en la que se apoyaba sobre los pies. Una vez Cristo agota sus fuerzas cae en la segunda posición, encontrando inmediatamente la muerte.
Fíg. 8. Muerte por asfixia de un crucificado

Los crucificados representados en la iconografía pasionista ubetense se nos muestran sin suppedaneum.
Fíg. 9. Huesos de la mano

Cristo, en realidad sería clavado por las muñecas, hecho que en la imaginería tradicional no se ha mostrado, salvo algunas excepciones. Exactamente el clavo hubiese atravesado entre un huequecito entre los huesos de la muñeca, denominado espacio de “Destot”, pues si se intenta fijar el clavo más abajo este hubiese resbalado. Cuando el clavo penetra en el Espacio de Destot, el pulgar se flexiona y los dedos también, aunque en menor medida. Esta flexión del pulgar era provocada por la contracción de los músculos ternarios.


Fíg. 10. Esquema de la posición de los clavos en la muñeca


Fíg. 11. Mano Cristo Buena Muerte. Úbeda.
Tradicionalmente en el arte se ha venido representando a Cristo clavado por las palmas de las manos


Era, por otra parte, habitual que a los crucificados se les quebrasen las piernas — crurifragium —, para que no se apoyasen en el suppedaneum y murieran antes, a modo de “golpe de gracia”, sin embargo el hombre de la sindone aparece sin esta lesión porque esto sucedió para que se cumpliese la Escritura: «No romperéis ni uno de sus huesos» y otra Escritura dice también: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19, 36-38). A Cristo no se lo harían dada la dureza de las torturas anteriores: flagelación, corona de espinas, caídas camino del suplicio y la propia crucifixión con clavos, pueden avalar esta suposición.


Fíg. 12. Esquema de la posición de los pies de Cristo en la crucifixión

Fíg. 13. Pies del Cristo de la Noche Oscura. Úbeda

El pie izquierdo estuvo clavado sobre el derecho y cruzado sobre él: la planta del pie izquierdo sobre el empeine del derecho. Así, es clavado directamente cobre el stipes, el izquierdo cruzado sobre el derecho, con un solo clavo. La rodilla izquierda queda doblada sobre la derecha. La hemorragia que produce este clavo no es mortal y la sangre empezaría a brotar tras su retirada.

La lanzada, es también relatada en los evangelios:
«pero llegado a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados le atravesó con una lanza el costado, y al instante salió sangre y agua » (Jn 19, 33-35). El Sudario de Turín también documenta esta forma de herida . Le abrieron el costado derecho con una lanza. Una lanzada dada a un cadáver, puede extrañarnos, sin embargo era un cuerpo que debía ser entregado a la familia por el juez, y el verdugo no lo podía entregar si este no estaba muerto, por lo que se hizo preciso abrirle el corazón con una lanza. Este hecho responde al tipo de ejecución del reglamento militar romano.

La lanzada se situaría en el quinto espacio intercostal deslizándose por encima de la sexta costilla, atravesaría, pues la pleura y el pulmón alcanzando la aurícula derecha del corazón.

En la cruz — patibulum, leño horizontal — encontramos el titulus, ajustándose a lo que relatan las Escrituras: escribió Pilato un título y lo puso sobre la cruz; estaba escrito: Jesús de Nazareno, Rey de los Judíos — I NRI —. Muchos de los judíos leyeron ese título, porque estaba cerca de la ciudad al sitio donde fue crucificado Jesús, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego. Dijeron pues, a Pilatos los príncipes de los sacerdotes de los judíos: No escribas Rey de los judíos, sino “Soy Rey de los Judíos”. Respondió Pilato: lo escrito, escrito está.

La cruz, por otra parte, no podía ser demasiado baja, quizá de unos dos metros de altura como máximo, pues bastaba para que un soldado romano de pie levantara el brazo en posición de ataque para poder infligir tal lanzada.

Bibliografía:

-CARRASCO TERRIZA, Manuel: La escultura del Crucificado en la Tierra Llana de Huelva. Diputación de Huelva, 2000.
-CARREÑO ETXEANDIA, José Luis: El último reportero. Pamplona: Ed. D. Bosco, 1976.
-DUCHET-SUCHAUX, Gaston y PASTOUREAU, Michel: La Biblia y los santos. Madrid: Alianza, 2001.
-MIÑARRO LÓPEZ, Juan Manuel: El Hombre de la Sindone. Investigaciones sobre la Sábana Santa desde la creación Escultórica. Ronda: Unicaja y Parroquia de Santa María la Mayor, 2003.
-RÉAU, Louis: Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia, vol. 2. Barcelona: Serbal, 1996.
-REVILLA, Federico: Diccionario de Iconografía y Simbología. Madrid: Cátedra, 1995.
-SAGRADA BIBLIA. Nacar-Colunga. B.A.C. Madrid, 1985.