Notas de un Historiador del Arte

viernes, 12 de diciembre de 2008


EL PENSAMIENTO DE VANDELVIRA A TRAVÉS DE LAS RUINAS

I. La huella del clasicismo renacentista

Visitar las ciudades de Úbeda, Baeza e incluso Jaén es trasladarse en el tiempo y viajar a otra época. Su importante pasado ha dejado en la provincia huellas imborrables de su esplendor. Durante el siglo XVI las ciudades de Úbeda y Baeza alcanzan su plenitud al llenarse sus calles y plazas, de claro trazado hispanomusulmán, de palacios, conven-tos, y casas señoriales de traza renacentista. Se trata de unas obras de renovación que tienen su precedente inmediato en las ideas humanistas procedentes de Italia, pero que posteriormente ejercerán unas importantes influencias en la arquitectura de Amé-rica Latina. Esta fuerte impronta renacentista se haya liderada por el arquitecto An-drés de Vandelvira.

Pocos arquitectos del siglo XVI produjeron una obra tan numerosa y variada, tanto en tipologías como en lugares, donde el denominador común es la alta calidad, y un sello personal que hace del territorio jiennense uno de los centros más importantes del Re-nacimiento andaluz y español.

De esta manera, es común identificar la arquitectura renacentista de la comarca, e incluso de toda la provincia, con la obra de Andrés de Vandelvira y sus seguidores. No cabe duda de que Vandelvira ha dado a toda la arquitectura histórica de la zona una impronta de personalidad en las edificaciones y formas de construir que aún hoy las define.

Úbeda representa la arquitectura privada y el poder civil con el secretario de Carlos V, Francisco de los Cobos, y Baeza la arquitectura pública y el poder religioso del obispo. Una teoría arquitectónica que tiene su punto más álgido en el conjunto catedralicio de Jaén.




Vandelvira y Jaén.
[La secuencia muestra la calidad edilicia vandelviriana en la geografía jiennense, donde La Iruela y Cazorla se insertan perfectamente. Composición: Juana Molina]



Toda esta amalgama y variedad edilicia, bajo argumento renacentista, tiene el com-plemento perfecto en las ruinas de Santa María de Cazorla y de Santo Domingo de la Iruela, ya que es la ruina la que facilita la oportunidad de desgranar el discurso huma-nista que se ha puesto de manifiesto en las ciudades de Úbeda, Baeza y Jaén. Un complemento idóneo para dimensionar la visión del arte renacentista español y del pensamiento humanista, donde el nuevo hombre no encuentra límites, ya que consti-tuye un reto el levantamiento de estos dos templos sobre una topografía agreste.


La contemplación de las ruinas de Santa María de Cazorla y de Santo Domingo de la Iruela se convierte en un argumento adicional que ayuda a analizar de forma sencilla la lógica constructiva del sistema renacentista vandelviriano. En este sentido las ruinas de Santo Domingo y Santa María no deben suponer nostalgia ni tristeza, sino que de-ben contemplarse como un vestigio elocuente en cuanto a que se encuentran despo-jados de cualquier añadidura de otros tiempos y desmenuzados en su arquitectura, dando como resultado una serie de fragmentos que muestran mejor que otros ejem-plos hallados en Úbeda o Baeza, las diferencias entre el ornamento y la estructura. Se disgregan los materiales y se analizan, proporcionan una detallada imagen de sus tex-turas y muestra el proceso constructivo de la edificación. En definitiva, supone una síntesis analítica de lo levantado por Vandelvira y sus seguidores en tierras jiennenses.

Por otra parte, estos restos dan la oportunidad de ver la sensibilidad del espíritu rena-centista. Pues en las ruinas, por paradójico que parezca, se encuentran las leyes del arte de construir en su pura esencia. Mediante estas se reconocen los estilos, las dife-rentes manos, los pensamientos concretos y los diversos oficios.

Estos inmuebles, por tanto, constituyen una invitación al arte de construir mentalmente desde la fragmentación y dispersión de elementos que tiene en la evocación su punto y final.

II. Ruina, paisaje y poética en las Iglesias de Santa María de Cazorla y Santo Domin-go de La Iruela

En los restos constructivos hallados en las Iglesias de Santa María de Gracia de Cazorla y Santo Domingo de Silos de La Iruela; en sus muros, apenas mantenidos en pie, en sus arcos, en sus huellas y en la vegetación que se abre paso entre sus ruinas, se tiene la oportunidad de admirar una incuestionable belleza romántica que se conjuga a la perfección con un pintoresco emplazamiento que los inserta en una poética a medio camino entre la arquitectura y la naturaleza.

Las ruinas asumen una estética y una poesía propia e implícita, receptiva por los senti-dos y que es conveniente subrayar por la emoción que suscita respecto al paisaje. Pues se haya poesía cuando la misma naturaleza comienza a apoderarse de la arqui-tectura. Esa integración de la ruina con la naturaleza se constituye en una magnífica simbiosis que permite nuevamente esa primitiva vuelta a la naturaleza por el ser huma-no.



Ruinas del Castillo de La Iruela dentro del paraje serrano

La literatura, y en concreto la poesía como manifestadora de la belleza y el sentimien-to estético, han tratado de forma notable el tema de la ruina, pues el paso del tiempo y la fugacidad de la fortuna han sido los motivos literarios estéticos por antonomasia y tratados de manera habitual durante el renacimiento a través del tópico de las ruinas clásicas.



Restos de la iglesia de Santo Domingo de Silos de La Iruela [parte superior] y de Santa María de Cazorla [parte inferior].
[La materialidad, el arte y la naturaleza se conjugan en una simbiosis que le confieren una destacada belle-za poética]


La belleza emanada de las ruinas de Santa María de Cazorla y de Santo Domingo de La Iruela, sobre todo, no reside en que constituyan un elemento del paisaje, sino que muestran una realidad palpable de que lo artificial y lo artístico se incorpora a la natu-raleza y se convierte en un todo unitario. El sentimiento percibido ante este hecho se encuentra en el proceso de tránsito y de asimilación que la naturaleza realiza al trans-formar lo artificial en material , cuando lo natural se integra en lo material y viceversa.

El tiempo y la fugacidad son factores determinantes de este proceso y en este sentido los poetas barrocos se han preocupado por el tema de las ruinas, ya que en ellas encuentran el testimonio de un tiempo pasado como ejemplo de una conciencia his-tórica y artística. En este sentido, y al hilo de la poesía de las ruinas , se concluye este aparatado con un fragmento de un poema que Góngora dedica a las ruinas:

Aquellas que los árboles apenas
Dejan ser torres hoy, dijo el cabrero
con muestras de dolor extraordinarias,
Las estrellas nocturnas luminarias
Eran de sus almenas,
Cuando el que ves sayal fue limpio acero.
Yacen ahora, y sus desnudas piedras
Visten piadosas yedras:
Que a ruinas y a estragos,
Sobre el tiempo hacer verdes halagos


Luís de Góngora. Fragmento de Soledades; v. 212 – 221

5 comentarios:

Rafael Martinez Redondo dijo...

¿pero donde estan los articulos de semna santa?????

p.d:- muy bueno el blog, tú tienes este exponente de tu trabajo, yo he empezado el mío, y este tan sólo tiene mi nombre (jejeje) un abrazo enorme y enhora buena.

Alfonso Donoso Barella dijo...

Ala, otro blog de los que diariamente tendré que visitar. Si es que no doy a basto. Tanto bueno, tanta calidad, ...

Gracias por tu aportación para seguir enriqueciéndonos un poco más en nuestro, muchas veces, escaso conocimiento en arte.

Un abrazo

Gurb dijo...

Blas, aunque no he tenido tiempo para leer los artículos detenidamente, como me hubiera gustado, tiene muy buena pinta. Lo frecuentaré. Un abrazo.
Paco

ANTONIO Y ROSA V. dijo...

Hola Blas

Muy interesante el artículo de Vandelvira, el de los angelitos, como sabes tuve el privilegio de leerlo casi recien sacado del horno.
Me gusta y alegra que expongas todo lo mucho que sabes en un blog, del cual desde hoy, me uno o unimos (Rosa estoy eguro que también)como seguidor.
Pongo un enlace en mi blog, haz lo mismo ok??

Saludos y cañas pronto

Guijarro dijo...

Enhorabuena Blas por tu magnífico blog.

Lo he estado mirando por encima, y me ha interesado bastante la temática que tratas. Lo seguiré de cerca.

Aunque el mio ahora lo tengo bastante abandonado, te enlazo en él. Espero pronto volverle a "meter mano".

Un abrazo